martes 10 de noviembre de 2009

Sin ganas de escribir

Saludos.

Después de más de un mes sin postear, me paso por aquí a quitar unas pocas telarañas...

Hoy abro el reader y me encuentro con un post de Aloisius contando que deja el blog. Bueno, no que lo deja, sino que se lo va a tomar con calma y dejarlo en stand by... Mierda, otro blog que muerde el polvo. Una pena, es un blog que sigo y que siempre me ha gustado, lo echaré de menos, pero cuando uno tiene prioridades hay que prestarles atención.

Precisamente a colación de eso llevaba unos días pensando un post.
Mi problema es que soy inoportuna hasta para eso, siempre se me ocurren las mejores ideas en momentos en que no tengo ninguna posibilidad de apuntarlas. O a veces sí que puedo, pero me da pereza levantarme de la cama para buscar papel y lápiz, aparte de que es una estupidez manifiesta.
Total, que esas ideas se pierden para siempre en el infinito de mi espesa memoria y claro, el blog sigue solitario y aburrido como una tarde de otoño.

Pero es que yo soy como muchas mujeres que leo por aquí: cuento mi vida, escondiendo lo que me parece oportuno. Cuento mi versión de la historia. Sólo que mi historia va muuuuuuy despaaaaaaaaaaaaaaaaaaaacio...
La mayoría de las veces es la vagancia lo que hace que no me ponga a escribir, y luego la pescadilla que se muerde la cola: si no escribes no te leen/comentan, si no te comentan, no escribes... Un rollo, vamos. Pero yo de eso no me quejo, al ritmo de un post cada mes y medio, no puedo pedirle fidelidad eterna a mis escasos lectores.

Luego está lo de la falta de ideas frente al pc, o que después de escribir un post tan chorra como este, la razón hace su aparición en tu cabeza y piensas:
¿Por qué carajo iba a interesarle a nadie leer esta bazofia?

Y de ahí al delete, son cuatro pipas.

En fin, mis respetos a Mr. Aloisius, y mi saludo hasta... la próxima.

jueves 1 de octubre de 2009

Trabajo & Amistad

Hola,

Leyendo este post de YoMisma, me inspiro para escribir esta entrada, ya que me ha recordado muchas cosas de mi propio curro y me apetece hablar del tema...

Hoy empiezo a currar después de un mes sin dar ni chapa y, obviamente, tengo una depre de aupa.

Con la llegada del nuevo "curso" hay ciertos cambios en mi departamento. Octubre es lo que tiene, que siempre llega Paco con las rebajas y cuando vuelves de vacaciones te encuentras con muchas sorpresas.

Para mí también ha habido cambios importantes.
Llevo un año y poco en la empresa. Hasta ahora estaba en un puesto de correturnos, concepto mal definido en mi caso, ya que siempre estaba de mañana, pero cubriendo los días en los que van librando las demás. Enfermera de libranzas, que lo llaman. Vamos, lo que donde yo vivo siempre ha sido un sargento chusquero, un empleado que va de aquí para allá solucionando problemas en cualquier lado pero que a la hora de la verdad no tiene ni equipo, ni servicio ni nada estable.
El caso es que, cansada de dar tumbos de un servicio a otro, antes de marcharme de vacaciones hablé con mi supervisor de mis posibilidades de progresar en la empresa y me dijo que con los cambios de Octubre habría un hueco en planta para mí.

Dicho y hecho, hace dos días me confirman que me incorporo hoy de tarde en una planta de manera estable.
Hasta ahí todo bien. Estoy contenta. Prefiero la mañana mil veces para trabajar antes que la tarde, pero entiendo que a veces para avanzar en una empresa hay que apechugar con ciertas condiciones, y oye, pues que ya me tocaba.

Ahora vienen los motivos. Nadie vaya a pensar que he mejorado mi condición laboral por mi inestimable talento profesional, ni por mi carisma ni mis dotes comunicativas con pacientes y familias.
En mi empresa, como en todas, hay amistades y amiguismos. Eso no tiene nada de malo, o sí, pero bueno, no va a cambiar por muy mal que nos siente a muchos. En todos los trabajos hay ese tipo de personas que no te explicas que sigan en su puesto más que por su amistad con los que mandan, of course.
Bien, el puesto que empiezo a ocupar hoy era de otra empleada, de estas que van al curro a pasear palmito y a pasar la tarde. No es que sea mala trabajando, no, eso sería quedarme corta. Es que no hace ni lo mínimo para lo que la están pagando. Es una de esas vagas at libidum que no hace mucho clasificaba tan brillantemente el nunca bien ponderado Aloisius.
Tenía un equipo con el que se llevaba a las mil maravillas, de hecho, el tipo de equipo con el que da mal rollo trabajar. De los que a los dos días de currar juntos ya salen de cañas, se van a dormir unos a casa de otros y son super amiguitos de la muerte, y por supuesto no aceptan a nadie más en su grupo y miran a todos con clara superioridad. Sin motivo, por supuesto, solo por esa inmensa seguridad en uno mismo que da el pertenecer a un grupo cerrado. Absurdo, ya lo sé.

A mí ese tipo de cosas no sólo no me va, sino que me da mal rollo. Es decir, creo que no tiene nada de malo llevarte bien con tus compis de trabajo, de hecho con buen ambiente se trabaja mejor. Son muchas horas las que pasamos en el trabajo y es normal que incluso puedas hacer buenos amigos en el curro. Pero la gente suele olvidarse de los detalles más importantes, es decir:

JODER, QUE ES UN MALDITO TRABAJO.

Vale, yo soy la primera que prefiero tener un ambiente agradable y trabajar a gusto con mis compañeros. Que me llevo bien con alguien, estupendo. Después de fichar, nos vamos de cañas y todos tan amigos, pero de ocho a tres estamos en el trabajo, y en el trabajo no hay amiguismos que valgan. Al trabajo se va a trabajar. De buen rollito si, pero currando, y sin salirse del tiesto.

La persona a la que sustituyo hoy, después de armar la de Dios es Cristo con su equipo por una cuestión de... ¿exceso de confianza? (No sé ni siquiera cual fue la causa real, ni me importa, no pienso involucrarme en semejante soplapollez), solicitó el cambio de servicio por motivos personales y como es una de las preferitti de un supervisor, pues no sólo no ha sido despedida, sino que han podido ocurrir dos cosas:
- O han movilizado a media plantilla para poder colocar a este parásito en otro sitio donde de todas todas seguirá dando problemas;
- O se han cargado a otro trabajador/a, probablemente mucho más eficaz para poder hacer un hueco.
Esta tarde me enteraré. Seguiremos informando.

El caso es que estas cosas son de las que desquician. Porque digo yo, ya fijándome en este supervisor, por muy cachondo que te ponga la moza en cuestión, cuando el rio suena, agua lleva.
Es decir, tienes a toda la empresa hablando y coincidiendo en opiniones de que esta persona no rinde y por lo tanto es una pérdida para la empresa, todo el mundo sabe el rollito que se trae contigo (de tonteo, nada más allá, pero ahí queda), y todo el mundo coincide en que es un foco de problemas que puede afectar a muchos servicios, pero no sólo no la despides, sino que no le das ni un miserable toque de atención.
Hombre no, eso ya me parece perder las formas.
Fuera del curro tómate las cañas quieras o haz lo que te dé la gana, pero dentro asume que eres jefe y haz que ella asuma que es una empleada.

Si soy yo u otras personas quienen meten la pata así, ya estaríamos de patitas en la calle. Es lo que tiene tomarse en serio el trabajo...

lunes 28 de septiembre de 2009

28 de Septiembre de 1998

Hola,

Hoy no sé muy bien qué escribir, para esto de darle un poco de vida al blog.
Lo tengo muy abandonado, lo sé. Llevo todo el mes de vacaciones y la verdad es que no he hecho nada de provecho, salvo pintar el salón y poner un poco de orden en casa, vaya.

La cuestión es que hoy es un día gris en la historia de mi vida. No se me ocurría ninguna manera de explicarlo sin aburrir al personal y tampoco me apetecía escribir un post chorra contando cualquier cosa o disparando alguna de mis egocéntricas opiniones sin más. No me parece justo.
Así que contaré un poco lo que se me vaya ocurriendo a ver que sale. Parece fácil, pero ya sabeis que no lo es, ¿verdad?.

Quizá lo más cutre es el título. Nunca se me han dado bien los títulos de los post. Casí siempre pongo el primero que me viene a la mente. Para mi es como ponerle nombre a una mascota. Le preguntas a la gente el nombre de su perro y siempre tendrán nombres chulos, nombres de mascota, vaya, originales, simpaticotes... Salvo mis colegas, que, desde que existen Los Simpsons, deben pensar que la cumbre de la originalidad de los nombres es ponerle a tu perro Otto. En serio, tengo tres colegas cuyo perro se llama así.
Yo no. A mí la hora de la verdad solo se me ocurren chorradas, así que lo de poner el primer pensamiento que me pasa por la cabeza suele funcionar. Soy muy de ideas felices, qué le voy a hacer.

Sin embargo el título de hoy tiene su significado. Se me habían ocurrido algunos titulos relacionados con la soledad, pero nada me parecía lo suficientemente profundo, ya se notará por donde voy. Lo único que se me ha ocurrido es poner la fecha del aquel día. Sí, creo que valdrá a partir de aquí.
Hoy es uno de esos días de comprar un ramito de 15 pavos y visitar el cementerio. De recordar el día más triste de mi existencia y flipar con el tiempo que ha pasado, con como ese mismo tiempo cauteriza las heridas como nada lo hará jamás en una vida.
Ni los psicofármacos, ni la psicoterapia, ni los miles de amigos, familiares y arrimados que puedas tener... Sólo lo más poderoso e inexorable: el maldito tiempo.

Que gran verdad.
Un día 1 de Octubre de hace 11 años, después de toda la parafernalia funeraria, de visitas que no me apetecía recibir, de personas recreando una y otra vez la secuencia del accidente, de noches enteras sin dormir, de docenas de kleenex empapados en la mesilla al amanecer, de ojos hinchados y nervios destrozados, mi padre me dijo: "No te preocupes, que esto no es siempre así, el tiempo te curará. Si no fuera así, no podríamos seguir viviendo. Nadie puede vivir con este dolor que te atraviesa el alma hoy. Pero todo esto pasará, y llegarás a ser tan feliz o más que antes. Levántate y sigue viviendo, porque ellas no pueden, pero tu sí".

Y hoy, cuando me he despertado, he pensado lo mismo que cualquier 28 de Septiembre. Tan sólo que hoy es de nuevo ese día, suavizado por el tiempo, sin aquella lluvia, sin aquel terror. Sólo un día en que he de ir a mirar una maldita losa gris y recordar cada detalle de aquella terrorífica época. El único motivo por el que sigo haciéndolo es porque las personas que algún día estuvieron bajo ella lo merecen.

Por eso, porque de cara a la galería hay que aparentar que sigues recordando. Para mí es mejor el día a día. No necesito ir a un cementerio para añorar a mis seres queridos, puede que me duela más cualquier otro día sin significado alguno en el calendario, pero este día hay que hacer la ceremonia.
Hoy es el primero de esos 28 de Septiembre que paso sola, buceando en miles de recuerdos, recordando el dolor como algo único y verdadero, algo lejos de las chorradas por las que se enfada o disgusta a veces la gente.

A veces creo que por eso paso tanto de todo, por eso evito en la manera de lo posible relacionarme más con el personal. Por eso le doy tan poca importancia a quedar bien, a ser socialmente aceptable. Porque lo auténtico no necesita de tanto protocolo. Sabes que está ahí, que es genuino y verdadero, lo tuyo, tu sentir.

Ahora aquí, en este silencio, estamos mi sentir y yo y me sigue maravillando una vez más lo puta y lo maravillosa que puede ser la vida. Sin más.


PD: Todas las cosas importantes de mi vida me han ocurrido siempre en Septiembre. ¿Por qué será? Empiezo a pensar que hay algún tiempo de inflexión cósmica en este mes...

viernes 10 de julio de 2009

Feliz cumpleaños, mami...

Hoy quiero dedicar esta entrada melancólica a mi madre.
Si no hubiera sido por una fatalidad del destino mañana cumpliría 64 años.

Bueno, lo del destino es un decir, más bien fue por un gilipollas que iba con prisas por no haberse levantado un poco antes. Y así con la tontería se cargó a 8 personas del tirón y él salió andando con sus piececitos tranquilamente...
Y ahora espero que no vengan las típicas tonterías de: "Fue un accidente...", "Nadie tuvo la culpa...", "Quizá tenía que ocurrir".

Valió ya con las panaceas.
Vale, está más que superado el trauma y más que hecho el puñetero duelo, pero me cago en la puta, por culpa de ese subnormal que encima vive a 5 km de mí, hoy tengo la pena de no poder decir "MADRE".

Nunca he sido desagradecida, me gusta la vida que tengo. No me importan los palos que me he llevado porque a día de hoy soy una persona cojonuda, con la cabeza muy bien puesta. Eso es lo que me tocaba en esta vida y no hay más donde rascar.
Pero aunque el tiempo se acaba haciendo tu aliado, de vez en cuando aparece uno de esos días en que los recuerdos se te meten dentro, en que sientes el peso del dolor sobre el pecho, ahogándote. La falta te atraviesa como una flecha envenenada, la rabia te consume y sientes que se te corta hasta la respiración.
Ya sé que esto parece una pataleta de huerfanita solitaria, pero creo que sólo las personas que tienen esa falta en su vida pueden entender lo que esto significa. Nunca existirá un afecto parecido a ese para ti si te ha tocado vivir ya esta putada.
Recuerdo que mi madre de pequeña siempre me daba millones de consejos que, obviamente, desoía. Y me llevaba reguleramente mal con ella, como cualquier jovencita. A los 14 años, tu madre puede ser tu peor enemigo. Es lógico. Pero siempre recuerdo un consejo en especial, el que se me ha grabado a fuego bajo la piel para siempre.
"Nadie te querrá como yo. Pueden quererte mucho. Tus amigos, tus parejas, tus hijos...Pero nadie moriría y mataría por ti. Sólo tu madre".
Y con los años sin ella lo he aprendido a base de ostias. Lo de que todo el mundo acaba haciendo leña del árbol caído... Mejor ni lo menciono.
Es verdad que tengo gente en mi vida que me quiere. Pero ese afecto irracional, ese cariño, esa aceptación definitiva... Se fue, y nunca volverá.

Cuidad a mamá. Es la única que lo merece de verdad.

Yo por mi parte seguiré extrañando a la mía. Feliz cumpleaños, donde quiera que estés.

miércoles 24 de junio de 2009

Friends forever

Hola,

Hoy, siguiendo la linea de "buenrollismo" habitual (risas) , hablaré de la amistad.
Sé que es un tema espinoso, así que no me extenderé mucho.

Este nuevo ataque de inspiración les es ofrecido por la versión más rallada, racional y autoanalítica de mi misma, y sólo porque hoy, espontánea y milagrosamente, he recibido la llamada de una amiga.
¡¡Jesús mío, qué despendole!! -he pensado mientras me invadía la nostalgia fiestapijamil al ver el nombre de mi nueva semi-amiga en el móvil.

De pronto, he dejado de comportarme como una hija de puta asocial y he estado hablando como una hora por teléfono de los temas más comunes y de mayor confianza con esta chavala.
Vamos, lo que haces cuando tienes una amiga.
Te llamas, quedas para tomar algo, para reirte, para desentenderte de hombres por un rato, de malas compañeras o de rollos familiares.

Yo no tengo muchos amigos. Eso creo que salta a la vista en cuanto lees un poco la bazofia que voy dejando aquí...
No es que me sienta mal por ello. Hombre, si, cuando me siento sola, cuando me aburro, cuando tengo que pasar las tardes sola sin saber que hacer y me dedico a escribir entradas absurdas en un blog que apenas cuatro perroflautas leen... En esos momentos te apetece tener amigas, claro. Mujeres de tu edad con quien salir de compras, a dar un paseo o a contarles tus penurias sentimentales, profesionales o simplemente para cotillear, coño, que es terapéutico que no veas.

Pero tengo que reconocer dolorosa y humillántemente que no tengo apenas amigos/as propios porque no sé tenerlos. Aunque me duela decirlo (porque me duele), soy muy egoísta, de hecho la persona más egoísta que conozco.
A los amigos hay que cuidarlos. Por una ley no escrita, los amigos subliminalmente exigen dedicación (como casi cualquier persona "querida"), tiempo... Quieren que les llames, que salgas con ellos, que te intereses por su vida y sus opiniones, por sus problemas. Y por supuesto que no pidas nada a cambio.
Yo ese concepto lo pillé hace tiempo, pero por supuesto tengo algo que añadir al respecto.

De pequeña era un poco idiota con eso de las amigas, el "friends forever" y todas esas moñadas. En el cole sólo tenía una amiga y a mi hermana (ya apuntaba maneras de insociable, sí...), era el típico "semi-machucho" que prefería coger la bici o hacer gamberradas que andar jugando a princesitas. Así que pronto los tres bichos raros nos desmarcamos del resto y ahí empecé a ser una hermitaña de la vida.

En el instituto intenté adaptarme, pero fue un fracaso absoluto. Algún día contaré mi experiencia High School, que no tiene desperdicio.
En todo el proceso de la adolescencia, con todos los traumas que ésta lleva consigo, tuve varios grupitos de amigas. Primero las del pueblo, luego las del pueblo donde empece la universidad (de la facultad pocas, pocas...) y finalmente a día de hoy por diferentes rollos no tengo trato con prácticamente ninguna de las mencionadas.

Siempre han ido quedando atrás por roces, porque al final cuando pasas mucho tiempo con alguien eso pasa factura, se crean tensiones, se empiezan a echar en cara cosas y vienen los reproches. Y yo no me complico. Admito que no pongo apenas nada en una amistad.
Mi madre me dio una vez el que quizás sea el mejor consejo respecto a la sociedad que me han dado nunca. Cuando sufrí la primera gran decepción por culpa de una amiga, ella me hizo entender que los amigos no son hermanos. Que por mucho que te quieran, si no les conviene, no estarán ahí cuando te llegue la mierda al cuello. Al final, cada uno tiene prioridades en la vida.

Ejemplos varios...
Me joden soberanamente las típicas amigas de las que no sabes nada y un día te las encuentras y te sueltan la frase demoledora:

"Claro, como no me llamas nunca..."

Así, a pelo, sin mala leche ni nada...
Al principio, cuando me decían eso me cortaba mucho.
Yo tan educada, tan británica... Pues un reproche así me hacía sentir a la vez molesta y culpable, pero no tenía valor ni ganas de contestar. Reía nerviosamente y echaba cualquier achaque (mode familiar en hospital, perro enfermo, dobles turnos en el curro...).

Hasta que me hincharon.
Ya he dicho que soy egoísta, pero a la vez tengo una vena pasota que me viene muy bien para ciertas cuestiones. Es decir, es verdad que no llamo nunca a nadie, ni para quedar, ni para nada, pero a mi tampoco me llama nadie y no voy quejándome por el mundo de mi falta de popularidad. Al contrario, desde que soy adulta (ni colegiala sin novio, ni estudiante de prácticas, ni hija económico-dependiente. Adulta, con dos ovarios) me he dado cuenta de lo difícil que es organizarse para tener tiempo para todo y para todos. Los padres, los suegros, mi familia materna (en ausencia de mamá es lo que hay...), los amigos de él, las compañeras de curro... En fin, que para un ser completamente asocial como yo es mucha tralla. Si a eso le añades amigas gilipollas que esperan que puedas dedicar tu escaso tiempo a atenderlas, no porque objetivamente lo necesiten, no, porque ellas lo valen... Uf, me supera.

En resumen, que me veo incapaz de procesar tantas relaciones que, al final buscan un fin concreto que no siempre me beneficia.
Soy desprendida en el sentido de que si una amiga no me llama, tampoco se lo reprocho, porque entiendo que ella tendrá una vida igual de agobiada que la mía e igual no tiene tiempo ni ganas de llamarme. Es lógico.
Por eso hace tiempo ya que cuando me encuentro a una de estas fanáticas del "no me llamas", le contesto tranquilamente:
"Bueno, mi centralita tampoco es que eche humo precisamente con tus llamadas...".
Y me quedo tan ancha
Porque sí, porque no tengo por qué dedicarle mi tiempo a alguien que piensa que debo hacerlo como una obligación. Le dedico mi tiempo a las personas que lo merecen.
Obviamente esto no gusta mucho a la gente. Es fácil imaginar por qué no conservo casi ninguna amiga. Las mujeres somos así de egoístas.

Me pasé la dorada epoca de los 20-23 con una amiga a la que adoraba, lo pasábamos de muerte y siempre estábamos de fiesta, muy unidas y de buen rollito.
Yo me compré mi coche y éramos imbatibles. Fiestas, vacaciones... siempre conducía yo, ella no tenía carnet. Se lo sacó y aún así seguíamos llendo de vacas en mi coche, saliendo sin yo poder beber... No se lo reproché porque nunca me ha importado conducir, me encanta, y porque sabía que recién sacado el carnet hay cierto miedo y quería que estuviera cómoda. Era una cosa que estaba dispuesta a hacer por ella.
En las útimas vacaciones juntas yo estaba muy jodida con los exámenes, cansada, agobiada, nerviosa... En fin, como cualquier universitario en febrero o junio. Ella se dedicó a buscar hotel, rutas, etc... No me apetecía llevar el coche otra vez, pero accedí por la comodidad de no tener que ocuparme de nada más. Y todavía el día antes de salir de viaje se permite reprocharme que no he dedicado nada de tiempo al viaje, que no he puesto absolutamente nada en nuestra amistad a lo largo de 3 años y que no le vaya a echar en cara el tema coche, porque lo llevo porque yo quiero. Insisto en que jamás le dije ni media palabra sobre el coche. Si hay algo que llevo a rajatabla es que no concedo favores que luego vaya a reprochar. Porque no hago favores a nadie, nunca. Con lo cual, si los hago es porque de verdad quiero hacerlo.

Mi cara de gilipollas sí que no tuvo precio.

Por supuesto di por finalizada esa relación a no mucho tardar...

Esa y otras muchas lindezas similares es lo que me han hecho darle a la amistad el valor que tiene para mí.
Los amigos están bien para no estar solo, o para ciertas ocasiones, pero tampoco son para hacer juramentos de lealtad ni hermanamientos sagrados. Son colegas. Si están ahí cuando tienen que estar sin hacer reproches ni te exigen más de lo que puedes dar, estupendo; si son del rollito reproche, retírales el saludo, no pierdes nada...




P.D: Y eso que no me iba a extender...