Hola,
Hoy no sé muy bien qué escribir, para esto de darle un poco de vida al blog.
Lo tengo muy abandonado, lo sé. Llevo todo el mes de vacaciones y la verdad es que no he hecho nada de provecho, salvo pintar el salón y poner un poco de orden en casa, vaya.
La cuestión es que hoy es un día gris en la historia de mi vida. No se me ocurría ninguna manera de explicarlo sin aburrir al personal y tampoco me apetecía escribir un post chorra contando cualquier cosa o disparando alguna de mis egocéntricas opiniones sin más. No me parece justo.
Así que contaré un poco lo que se me vaya ocurriendo a ver que sale. Parece fácil, pero ya sabeis que no lo es, ¿verdad?.
Quizá lo más cutre es el título. Nunca se me han dado bien los títulos de los post. Casí siempre pongo el primero que me viene a la mente. Para mi es como ponerle nombre a una mascota. Le preguntas a la gente el nombre de su perro y siempre tendrán nombres chulos, nombres de mascota, vaya, originales, simpaticotes... Salvo mis colegas, que, desde que existen Los Simpsons, deben pensar que la cumbre de la originalidad de los nombres es ponerle a tu perro Otto. En serio, tengo tres colegas cuyo perro se llama así.
Yo no. A mí la hora de la verdad solo se me ocurren chorradas, así que lo de poner el primer pensamiento que me pasa por la cabeza suele funcionar. Soy muy de ideas felices, qué le voy a hacer.
Sin embargo el título de hoy tiene su significado. Se me habían ocurrido algunos titulos relacionados con la soledad, pero nada me parecía lo suficientemente profundo, ya se notará por donde voy. Lo único que se me ha ocurrido es poner la fecha del aquel día. Sí, creo que valdrá a partir de aquí.
Hoy es uno de esos días de comprar un ramito de 15
pavos y visitar el cementerio. De recordar el día más triste de mi existencia y flipar con el tiempo que ha pasado, con como ese mismo tiempo cauteriza las heridas como nada lo hará jamás en una vida.
Ni los psicofármacos, ni la psicoterapia, ni los miles de amigos, familiares y arrimados que puedas tener... Sólo lo más poderoso e inexorable: el maldito tiempo.
Que gran verdad.
Un día 1 de Octubre de hace 11 años, después de toda la parafernalia funeraria, de visitas que no me apetecía recibir, de personas recreando una y otra vez la secuencia del accidente, de noches enteras sin dormir, de docenas de kleenex empapados en la mesilla al amanecer, de ojos hinchados y nervios destrozados, mi padre me dijo: "No te preocupes, que esto no es siempre así, el tiempo te curará. Si no fuera así, no podríamos seguir viviendo. Nadie puede vivir con este dolor que te atraviesa el alma hoy. Pero todo esto pasará, y llegarás a ser tan feliz o más que antes. Levántate y sigue viviendo, porque ellas no pueden, pero tu sí".
Y hoy, cuando me he despertado, he pensado lo mismo que cualquier 28 de Septiembre. Tan sólo que hoy es de nuevo ese día, suavizado por el tiempo, sin aquella lluvia, sin aquel terror. Sólo un día en que he de ir a mirar una maldita losa gris y recordar cada detalle de aquella terrorífica época. El único motivo por el que sigo haciéndolo es porque las personas que algún día estuvieron bajo ella lo merecen.
Por eso, porque de cara a la galería hay que aparentar que sigues recordando. Para mí es mejor el día a día. No necesito ir a un cementerio para añorar a mis seres queridos, puede que me duela más cualquier otro día sin significado alguno en el calendario, pero este día hay que hacer la ceremonia.
Hoy es el primero de esos 28 de Septiembre que paso sola, buceando en miles de recuerdos, recordando el dolor como algo único y verdadero, algo lejos de las chorradas por las que se enfada o disgusta a veces la gente.
A veces creo que por eso paso tanto de todo, por eso evito en la manera de lo posible relacionarme más con el personal. Por eso le doy tan poca importancia a quedar bien, a ser socialmente aceptable. Porque lo auténtico no necesita de tanto protocolo. Sabes que está ahí, que es genuino y verdadero, lo tuyo, tu sentir.
Ahora aquí, en este silencio, estamos mi sentir y yo y me sigue maravillando una vez más lo puta y lo maravillosa que puede ser la vida. Sin más.
PD: Todas las cosas importantes de mi vida me han ocurrido siempre en Septiembre. ¿Por qué será? Empiezo a pensar que hay algún tiempo de inflexión cósmica en este mes...